Se usan casi como sinónimos, pero renting y leasing son productos completamente distintos. Confundirlos puede llevarte a elegir el que no se adapta a lo que necesitas. Aquí van las diferencias que importan.

La diferencia fundamental: ¿quieres quedarte el coche?

Esta es la pregunta clave. El renting es un alquiler puro: usas el coche durante el contrato y al terminar lo devuelves. No hay opción de compra (aunque algunas gestoras ofrecen adquirirlo por el valor de mercado si lo pides expresamente). El leasing, en cambio, es un arrendamiento financiero que siempre incluye una opción de compra al final por un valor residual pactado desde el principio.

Servicios incluidos: aquí el renting gana claramente

El renting incluye seguro, mantenimiento, ITV y asistencia. El leasing es un contrato financiero puro: tú eres responsable del seguro, del mantenimiento y de todo lo que le pase al coche. Si se avería, corres tú con el gasto.

Contabilidad y balance

Fiscalidad comparada

En renting, la cuota entera es gasto deducible. En leasing, solo son deducibles los intereses financieros y la amortización del activo, lo que hace el cálculo más complejo y habitualmente menos ventajoso para pymes y autónomos.

¿Cuándo elegir cada uno?

Para la gran mayoría de autónomos y pymes en España, el renting es la opción más práctica, más flexible y con menos sorpresas.

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